Crónica | 28 de abril de 1988: El día que Quisqueya comenzó a transformarse

El 28 de abril de 1988 no fue una fecha cualquiera para el municipio de Quisqueya, en San Pedro de Macorís. Ese día llegó oficialmente como sacerdote a la Parroquia Nuestra Señora de la Caridad del Cobre del Ingenio Quisqueya el padre Hermenegildo Vicedo Calatayud, designado por el entonces arzobispo metropolitano Nicolás de Jesús López Rodríguez.

Su llegada marcaría el inicio de una etapa que muchos describen como un antes y un después para la comunidad.

📍 Un contexto complejo

A finales de los años 80, el Ingenio Quisqueya enfrentaba desafíos estructurales: precariedad en servicios básicos, necesidades educativas urgentes y una juventud expuesta a múltiples riesgos sociales. La parroquia, aunque activa, necesitaba dinamismo pastoral y liderazgo comunitario.

Fue en ese escenario donde el padre Hermenegildo comenzó su misión.

🕊️ Más que un sacerdote: un articulador social

Desde sus primeros meses en la parroquia, el padre Vicedo impulsó un modelo pastoral cercano a la gente. No limitó su labor al altar; extendió su acción a los barrios, a las reuniones comunitarias y a los espacios donde se discutían problemas colectivos.

Entre las acciones que marcaron su paso por Quisqueya se recuerdan:

Organización de grupos juveniles y catequéticos con enfoque formativo y preventivo.

Promoción de actividades culturales y religiosas que fortalecieron la identidad comunitaria.

Gestión y acompañamiento en reclamos por mejoras de calles, iluminación y servicios básicos.

Defensa pública de la dignidad humana, especialmente en sectores vulnerables.

Su liderazgo no fue confrontacional, pero sí firme. Entendía que la fe debía traducirse en acciones concretas.

🔔 Una Iglesia con puertas abiertas

Quienes vivieron esa etapa recuerdan una parroquia dinámica, con mayor participación laical y una presencia constante del sacerdote en los hogares. La iglesia dejó de ser solo un lugar de culto para convertirse en punto de encuentro, orientación y cohesión social.

La espiritualidad que promovía estaba ligada al compromiso social. En sus homilías, se abordaban tanto el Evangelio como los problemas cotidianos del municipio.

Quisqueya no solo recibió un párroco; recibió un líder comunitario.

🌱 Una transformación silenciosa

La “revolución” que impulsó no fue estridente ni mediática. Fue progresiva, basada en la formación de conciencia y en el acompañamiento cercano.

Con el paso de los años, su figura trascendió lo religioso. Se convirtió en referencia moral y en mediador natural en situaciones comunitarias complejas.

El 28 de abril de 1988 quedó inscrito como la fecha en que comenzó una etapa de renovación pastoral y social para el Ingenio Quisqueya.

✍️ Cierre de crónica

Hay líderes que transforman desde el poder.
Otros, desde la cercanía.

El padre Hermenegildo Vicedo Calatayud eligió lo segundo.
Y en Quisqueya, su nombre aún se pronuncia con respeto, como quien recuerda a alguien que no solo llegó… sino que dejó huella.

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