Semblanza de Aguasanta Santana


Aguasanta Santana nació el 16 de agosto de 1936 y partió a la eternidad el 19 de noviembre de 2014. Fue esposa del señor Nicudemio Obispo, con quien formó una gran familia de nueve hijos: cuatro varones y cinco hembras, quienes hoy son testimonio vivo de su entrega y amor.
Desde muy joven mostró un espíritu emprendedor. Inició vendiendo dulces y mabíes, y más adelante se convirtió en colmadera, siempre con la visión de aportar al bienestar de su familia y comunidad.
En la década de los 80, su vida tomó un rumbo profundamente espiritual al integrarse de manera formal a la Iglesia Católica como ministra de la palabra. Posteriormente se unió al voluntariado de las Hermanas de la Caridad y al Sagrado Corazón de Jesús, donde dejó huellas imborrables.
Junto a las Hermanas de la Caridad, coordinó la creación de una guardería pionera en Quisqueya. Allí los niños recibían desayuno, almuerzo y merienda, además de atención médica, mientras sus madres trabajaban en las zonas francas. Este proyecto fue un acto de amor y servicio que marcó la vida de muchas familias.
Su compromiso comunitario fue constante y desinteresado. En la Iglesia aportaba de manera discreta tanto en lo económico como en lo social. Fue animadora y coordinadora de la comunidad Divino Niño, impulsando la formación y autonomía de sus miembros. También fundó la comunidad del barrio África, abriendo caminos de fe y unión.
En las fiestas patronales parroquiales, se hizo famosa por sus deliciosos bollitos de harina de maíz, conocidos cariñosamente como “los bollitos de Aguasanta”, que se convirtieron en tradición y en símbolo de alegría compartida.
Siempre estuvo presente en campamentos y retiros espirituales, brindando apoyo y acompañamiento a niños y jóvenes, sembrando valores que aún perduran. Su legado comunitario y espiritual quedó grabado en los corazones de la gente de Quisqueya y de todos los que la conocieron.
Aguasanta Santana partió a los 82 años, de manera súbita, a causa de un infarto. Sin embargo, su vida sigue viva en cada obra, en cada recuerdo y en cada persona que fue tocada por su entrega. Su legado de amor, fe y servicio permanecerá por siempre con nosotros.

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